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CATÁLOGO

SEXBLOG

Sexología: Hogar salado hogar...

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16/05/2018
El cine porno suele ser un anticipo de lo que luego, con suerte, se trasladará a la vida sexual privada. Ojo: siempre consensuada. En este sentido, en los últimos tiempos abundan los films en los que las parejas copulan en lugares públicos a cielo abierto. En parques, en monumentos, en escaleras amplias, en algunos rincones de la ciudad que pueden ser muy atrevidos por la posibilidad, real, muy real, de ser descubiertos.

Las parejas que no pertenecen al X suelen mencionar, pocas veces, cuáles son los sitios más exóticos en los que han tenido sexo. Entre ellos aparecen las playas, las piscinas públicas por la noche, algún lavabo de discoteca y en muy raras ocasiones, generalmente sin verificar, en los baños de los aviones, en plan Emmannuelle a tope.

Todo esto está muy bien, sin embargo hay una tendencia creciente a abandonar el cuarto para mantener relaciones fuera de la intimidad de la habitación privada y segura. En este sentido los sitios más frecuentes son… contra la lavadora, en el balcón de la casa, quizá por la noche aunque los hay que lo hacen de día, con ella apoyada en la barandilla y él penetrándola de pie y desde atrás; en la terraza del edificio donde hay laberintos de tendederos; en lavabos de bares de carretera durante un viaje largo… En fin, este tipo de sitios alientan el deseo, estimulan la pasión y crean una fantasía sencilla de realizar sin necesidad de ir en busca de extremos excéntricos que, más de una vez, pueden resultar nocivos para la idea inicial de ese orgasmo diferente.

Los expertos aseguran que es posible cambiar el entorno sin alejarse demasiado de lo cotidiano pero dando un vuelco cualitativo al encuentro de carne con carne. Compartir la ducha en un momento imprevisto, es decir, arrastrar a la otra persona, vestida, bajo una ducha tibia y a partir de ahí continuar la peripecia. Detener el ascensor del propio edificio y hacerlo allí mismo, de pie, mirándose en los espejos que suelen multiplicar el momento del coito; en casas abandonadas, obras en construcción, callejones propicios o pequeñas plazoletas arboladas como si se tratara de un momento en el que la urgencia del deseo no admite dilaciones; el coche, naturalmente, pero aparcado en un lugar donde no se ha previsto utilizarlo para el menester púbico, por ejemplo en el aparcamiento de un restaurante de lujo, en el de un aeropuerto, en la propia cochera en una ceremonia intrépida que puede ser sorprendida por algún vecino alertado…

Una mujer y un hombre, dos mujeres, dos hombres, las dos personas que sean, pueden conseguir salpimentar su ritual sexual acostumbrado… intentando estas evasiones peculiares que a veces se convierten en la cita obligada semanal para poner algo de film erótico y multicolor a un sexo habitual que se ha ido transformando en una cópula previsible en blanco y negro. ¡Vosotros mismos!


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