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Sexología: El porno en pareja, una victoria contra la rutina

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13/06/2018
Veamos, parece muy claro que la variedad en las relaciones sexuales constituye un aliciente obvio a la hora del encuentro cuerpo a cuerpo… cuando esos cuerpos son ya muy conocidos.

Los expertos, como ocurre en casi todos los campos, fundamentalmente en los científicos, suelen tener opiniones divergentes. Por lo tanto, lo que parece claro para unos resulta confuso para otros y si el tema del que se trata es el del territorio del pubis y sus entornos… entonces el griterío teórico es abrumador.

No hay que desesperarse. Es un lugar común asegurar que el cine para adultos está referido, esencialmente, a los adultos masculinos y solitarios para estimularse durante el sano, muy sano, acto de la masturbación.

En la pareja bien avenida, o abierta, o desprejuiciada, suele resultar muy alentador… ver al otro masturbándose. Y también más difícil de conseguir en las relaciones sujetas a algunos pudores que el tiempo, esperemos, se encargará de ir puliendo en el buen sentido. O sea, el del orgasmo.

Es más frecuente que una pareja se masturbe… el uno al otro, que los dos por separado, observándose, en un ejercicio de intimidad incontrovertible y con un resultado muy excitante para los dos.

Cuando este experimento todavía no se ha realizado… algunas encuestas aseguran que constituye una fantasía tanto para el hombre como para la mujer. Es decir, imaginarse al otro jugando expertamente con su sexo puede ser no solo un detonante para la libido, sino que, además, es ilustrativo para quien observa porque… aprende lo que, al otro, u otra, lleva al paroxismo.

-Amor, lámeme los talones que me vuelvo loca…
-Querida, lo que realmente me pone el falo en estado de misil es cuando veo tus manos enmantecadas cuando amasas una Tarta Pascualina…

De acuerdo, hay excitaciones para todos los gustos, incluso los más extravagantes. Y está bien que así sea. Cada cual es libre de buscar su esencia volcánica como mejor le cuadre.

No obstante, ateniéndonos a una especie de territorio común… es evidente que en los últimos años la proliferación del cine X, quizá gracias a su emisión por cadenas de televisión y más tarde a internet, ha llegado a la mujer de un modo casi natural.

Las actrices porno, en su gran mayoría, aseguran que disfrutan mucho viendo films de contenido gay. Y a los hombres les encanta ver a dos hermosas y lúbricas muchachas en pleno éxtasis sáfico. Ahora bien, qué opinan las parejas corrientes del buen porno.
Los entendidos coinciden en que la pornografía en general no es una buena alternativa para incrementar la sexualidad de la pareja.

¿Por qué?

Pues porque las fantasías de cada pareja, cuando son compartidas, exigen especificidad. No tiene nada que ver con el porno edulcorado, o salvaje o… el que sea, en absoluto; sino llegar a ese film concreto donde lo que apetece ver no dura solamente unos minutos, sino que se prolonga de un modo experto y creativo, lo que permite que el deseo de quienes la visionan crezca, llegue a la cima, se mantenga en ella y luego se derrame, nunca mejor dicho, por la ladera del orgasmo compartido.

El público, en sentido amplio, no tiene una gran experiencia en pornografía. De modo que hay géneros que pueden resultar contraproducentes si la intención es incrementar la libido y guerrear contra esa rutina que suele contagiar a las parejas veteranas.

En síntesis, cada pareja debe hallar ese porno que mejor se adecue a sus fantasías y para ello hay guías múltiples que evitan agotarse con experiencias fallidas.

El usuario puede escoger, reseñas mediante, el tipo de film que le apetece porque sabe lo que hallará en él y evitará, en consecuencia, visiones que puedan resultarle desagradables.

La comunicación en la pareja está al mando de su felicidad sexual.

Si ella sabe lo que a él le apetece y él responde con idéntica información… entonces la perspectiva de noches de vino, rosas y sexo feliz está asegurada.

Y ahora un consejo: no da buen resultado exigir al otro miembro de la pareja acciones que le sobrepasen, que le provoquen un pudor paralizante.

En este sentido… el sexo es como la diplomacia, se basa en pactar de buenas maneras porque cuando se comienza con los juegos es más que probable que el incentivo del placer haga que vayan superándose vergüenzas y prejuicios. Y no hay nada más saludable que sobreponerse al pudor y ver en esa conquista un valor añadido al goce tan ansiado.

Tenemos una pareja que se entiende, que se comunica, que está dispuesta a explorar y que disfruta de una vida sexual imaginativa. En este caso el porno parece una perspectiva más que arrebatadora porque esa pareja ya ha conseguido un grado de evolución propio que ha convertido su modo de practicar el sexo en un terreno fértil en el que plantar nuevas experiencias.

Se descubren fantasías comunes, se revelan aspiraciones íntimas muy alentadoras, se crea una complicidad que resulta terriblemente excitante y se cría, de a dos, un ansia por encontrar nuevas emociones que es el mejor combustible de la confianza mutua. Y la confianza permite las mayores revoluciones sexuales en la pareja.

-Cariño… ¿qué es ese cordel que sale de tu tanga?
-Tira de él con los dientes y te llevarás una sorpresa.

¿Se entiende el porqué del valor de la derrota de la rutina?


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