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Sexología: Diseño de la lascivia

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04/07/2018
¿Qué es la lascivia? Según las definiciones al uso es la propensión a la lujuria, una inclinación exagerada hacia el placer sexual… es decir, en mayor o menor medida, una… ¿debilidad? que padecen hombre y mujeres por el solo hecho de estar en el mundo con un grado razonable de salud.

En general, se utiliza despectivamente… como si ser lascivo implicara ir babeando con al rabo erecto bajo el pantalón ante un grupo de muchachas horrorizadas. No, amigos, la lascivia, esa propensión a la lujuria, tanto en el hombre como en la mujer, es lo que mantiene la carne ardiente, el deseo en estado de alerta y las ganas de vivir biológicamente crecientes.

"Es un hombre lascivo", dicen de tal o cual caballero como si se tratara de una enfermedad que exige a las buenas mentes mantenerse apartadas. No obstante, cuando una mujer le confiesa a la amiga: "es increíble, en la cama es una máquina lujuriosa, tiene un apetito sexual infinito…", entonces la amiga se relame y piensa en pedirle el número de teléfono de esa fiera lasciva a la amiga, pero se contiene. ¿Por qué? Porque el ser humano, como los perros que eran lobos, se ha ido domesticando.

Ahora bien, es posible diseñar la lascivia. Porque está siempre allí, a veces dormida, o en cuarteles de invierno, por falta de estímulo. No obstante, si el caballero al que el sexo le apetece se imagina, por ejemplo a dos diosas como Vicky Chase y Ash Hollywood desnudas, a punto de lanzarse a una escena lésbica en la que se lamerán los pechos, se meterán la lengua en la raja, en el culo, degustarán salvajemente de sus clítoris inflamados y procederán a masturbarse como leonas en celo antes de un 69 en el que aplicarán todos sus trucos, linguales, labiales, digitales… con grandes primeros planos de saliva y fluidos acompañados por gemidos crecientes… entonces la lascivia se apoderará del guerrero y su disposición para el buen sexo estará a punto.

Qué sucede cuando llega a su casa y encuentra al cónyuge oficial colando los espaguetis. Es posible que la atrape desde atrás, la aferre por los pechos, le quite las bragas alzando el vestido y ella, si comprende el sentido de la lascivia, de la lujuria crepitante, se acoplará al momento, abrirá las nalgas, los muslos y permitirá que esa erección sorprendente e inesperada arremeta contra sus orificios, uno a uno si la sodomía entra en el paquete, hasta que la eyaculación de él se funda con el orgasmo de ella y… tengan que calentar nuevamente los espaguetis.

¿Se entiende? Al día siguiente, esa esposa bien atendida en la cocina cuando menos lo esperaba, puede ser, precisamente, quien le cuente a la amiga, confidencialmente, que el marido llegó en pleno estado de euforia sexual y sin mediar palabra la clavó de pie contra la pila mientras ella gritaba de placer… cuidando no despertar a los niños.

Digamos que la lascivia es un concepto que reivindicamos con mucho énfasis porque de esa fuerza sexual depende muchas veces nada menos que ¡la felicidad!

Una pareja con ese desbordante deseo sexual, cuando es armónico, naturalmente, podrá quejarse sin duda de que ha tenido que meter el plato de espaguetis en el microondas, pero sentirá que las pulsiones del deseo compartido son plenamente satisfechas y, además, que ese goce arremete en los momentos más sorprendentes.

¿Qué… os parece que vale la pena diseñar la lascivia?


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